Visual thinking

Fue una chica rubia, no debía tener más de 22 ó 23 años. Llevaba haciendo prácticas en nuestra empresa apenas un mes y le encargamos que buscara nuevas metodologías creativas aplicadas a las empresas. Se llamaba Marina y, aunque no hablara mucho, siempre sonreía. Al cabo de un par de días nos dijo: “Visual Thinking”. Era la primera vez que oía esa expresión.

A veces en la vida, cuando te das de bruces con un gran hallazgo, tardas en reconocerlo como tal. Eso fue lo que me sucedió a mí. Yo llevaba tiempo buscando una actividad profesional que conectara con mis verdaderas pasiones. Era ilustrador profesional, publicaba libros ilustrados para niños; pero también era empresario y en el pasado había estado ejerciendo la abogacía. Y allí estaba, delante de mis narices, el Santo Grial. Pero no me di ni cuenta, miré distraídamente el reloj y le dije a Marina:

Esto sucedió en el año 2011, entrada ya la primavera. Marina me hablaba de las empresas que se dedicaban al Visual Thinking, y desde el principio nos llamó la atención la labor de Dave Gray al frente de XPLANE. Pronto nos dimos cuenta que Visual Thinking no era sólo para “explicar cosas con dibujos”. De hecho, ya existían empresas que “explicaban cosas con dibujos”: estudios de diseño, agencias de publicidad, ilustradores, empresas de comunicación audiovisual… a patadas. Inventarse una metodología para terminar haciendo lo que ya se hacía pero con otro nombre, ¿en eso consistía el Visual Thinking?

Todos los mensajes que lanzaban Dave Gray, David Sibbet, y el último en llegar, Dan Roam, no estaban tan enfocados en la comunicación sino en el pensamiento. No era “comunicar mejor”, era “pensar mejor”.

En el año 2012 fundamos VISUALIZAMOS con el firme propósito de difundir este nuevo mantra: “en las empresas deberíamos pensar con imágenes”. Pero claro, no se entendía. Tengo que reconocer que tampoco lo entendíamos nosotros, recuerdo aquellas primeras reuniones comerciales en donde hablábamos con mucha convicción de lo necesario de pensar con imágenes y tal y tal… para que al final saliera la madre de todas las preguntas: “¿vosotros nos haríais uno de esos vídeos de mano dibujando?”. Pues sí pero… ¿acaso es eso lo único que interesa del Visual Thinking?

La clave se encuentra en la siguiente frase: “todas las cosas se crean dos veces”. Así es. Uno primero “crea” las cosas en su mente y luego las vuelve a “crear” en la realidad. ¿Quieres hacer una figura con arcilla? Primero la creas en la mente y luego la creas en la realidad. Cuando una tarea depende de una sola persona la cosa funciona, pero… ¿qué sucede cuando la tarea depende de un grupo? Cuando un equipo trabaja en un proyecto es cuando aparecen los problemas. Tratar de alinear todos los cerebros, que todos piensen lo mismo, que guarden la misma imagen del proyecto, que lo visualicen de forma idéntica… eso es Visual Thinking.

Visual Thinking significa ir con un bloc de dibujo a todas partes, tener pizarras en las salas de reuniones, rotuladores de diferentes colores, etc. Y perder el miedo a dibujar. No necesitamos ser artistas, se trata de utilizar el dibujo del mismo modo que utilizamos la escritura. Y es en este punto en el que la mayoría de profesionales entra en pánico: “¡YO NO SÉ DIBUJAR!”.

Pero volvamos a la escritura. Nadie dice “yo no escribo mails porque no escribo como Benito Pérez Galdós”, ¿verdad? Y si esto no pasa con la escritura, ¿por qué sucede con el dibujo? ¿Por qué resulta tan frecuente encontrarnos a personas que dicen “¡YO NO SÉ DIBUJAR!”? Hemos crecido pensando que sólo puede dibujar aquel que es un artista, pero lo cierto es que por muy mal que dibujes siempre sabrás hacer líneas y círculos, ¿o no?

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