Apertura e-mail

Apuesto a que tu próximo email va a ser ignorado. A mi también me pasa: la gran mayoría no lo leen y menos, lo clican. Aunque desde que aprendí un truco de la mano del gran Santiago Rodríguez, ahora ya no me pasa tanto. La clave está en entender que tu hielo no está sólo y que, como en el anuncio de Pepsi, tiene que estirar la manita más que el resto.

Cómo estirar más la manita


Imaginemos que tienes ya redactado el asunto de tu email:

“Promoción Navidad: 2×1 con tu pedido antes de 31 de noviembre”.

A priori, tiene buena pinta: una oferta atractiva, con su acelerador y todo.

Pero, a parte de ti, ¿alguien más lo leerá y le moverá a abrir el email?

Para saberlo, tienes que hacer esta prueba:

1)    Haz una captura de pantalla de tu bandeja de entrada de correos

2)    Elimina una línea cualquiera

3)    Pon en el hueco que has creado tu asunto, como un email más

4)    Hazte la pregunta: ¿mi asunto estira más la manita que el resto?

Podría ser algo así:

¿Verdad que cuesta verlo? Sí, verlo es difícil. Pero ignorarlo es facilísimo.

Ahora ya no parece un asunto tan bueno. Cuando lo veíamos solito sí, rodeado de papel blanco se aguantaba. Pero ahora que está en una prueba con fuego real, se derrumba a la primera.

Queda enterrado entre mensajes promocionales igual de flojos que él. O mucho peor, tiene que competir con los emails del jefe que te pide el informe que no tienes ni empezado o el que te invita a ver el vídeo en el que tu amigo el skater se rompe la crisma.

Cuando hacemos este sencillo truco, somos conscientes de la realidad y nos volvemos más exigentes con los asuntos. Ya no vale un asunto cualquiera. Nos esforzamos por redactar algo potente.

Como el anuncio de Pepsi de arriba, todos queremos ser los elegidos, todos estiramos la manita pero sólo aquél que la estire más acabará zambulléndose entre excitante cafeína.

Es el “¿Dónde está Wally?” pero a la inversa. Tu email-Wally debe ser inmenso o fosforito o con luces leds o ir sin ropa. Lo que quieras, pero tiene que verse a la primera, debe ser imposible apartar la vista y te empuja irremediablemente al clic.

Como decía Santiago Rodríguez cuando lo aplicaba con los mailings y los anuncios de prensa: “…sólo necesitas media hora y puede ser la media hora más rentable de tu vida profesional”.

Apuesto a que tu próximo email, ya NO va a ser ignorado.

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