robotica colaborativa

El talento es coprotagonista, junto con la tecnología, en esta cuarta revolución industrial en la que la robótica colaborativa es clave.

La evolución y el cambio marcan el día a día en cualquier área del sector industrial. Hoy el reto es el desarrollo de las smart factories que protagonizan herramientas como big data, machine learning, virtualización, robótica colaborativa o digitalización de procesos. Factores comunes en las llamadas “fábricas inteligentes” que exploran sistemas perspicaces de autocontrol y capacidad de recuperación para gestionar el mayor número posible de dispositivos conectados, siempre desde la digitalización del entorno industrial.

 

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La automatización de procesos y el intercambio de información con el exterior son las metas que se buscan ahora, haciendo que máquinas, sistemas IT y equipos humanos trabajen conjuntamente en red. El objetivo es conectar los robots y los vehículos de guiado automático (AGVs, como por ejemplo los de Asti) con el resto de la compañía para obtener el máximo rendimiento. Y es que el futuro pasa por la interacción de todo el conjunto de tecnologías habilitadoras con humanos: robótica colaborativa.

 

robotica colaborativa

¿Cómo son los dispositivos de la Robótica Colaborativa?

Veamos ahora las características de los robots colaborativos. Son sistemas que permiten ser programados de forma sencilla, capaces de trabajar junto a operarios sin tener que utilizar sistemas de seguridad tradicionales (tipo barreras) y, normalmente, incorporan sistemas avanzados de control de fuerza que evitan los obstáculos. Además, disponen de sensores de fuerza y consumo, pudiendo detectar colisiones con su entorno y desconectar sus sistemas evitando golpear a los operarios.

La robótica colaborativa permite que la tecnología y, en concreto, la automatización robótica, sea más accesible para las empresas medianas y pequeñas. De hecho, representa una nueva era en la automatización industrial porque permite la introducción de robots en sectores y procesos industriales en los que, hasta ahora, no había sido posible. Esto supone una mayor flexibilidad y competitividad en la automatización de diversas tareas que, generalmente, se desarrollan en los entornos de fabricación.

Todo ello desde una gestión de flotas en tiempo real, autoaprendizaje desde el contexto, sistemas de seguridad, navegación sin marcas o maniobrabilidad, al mismo tiempo que M2M, flexibilidad, big data en tiempo real, vehículos inteligentes o eficiencia energética, que van más allá de la automatización de procesos. En estos contextos, donde máquinas inteligentes intercambian información entre sí, los robots son una buena herramienta para adaptarse a las variaciones en los requisitos de producción de cada momento. La customización deseada por el cliente y entrega del producto en el menor tiempo posible.

En definitiva, los robots colaborativos son aptos para trabajar junto a personas y permiten al empleado realizar las tareas que mejor desempeñe evitando los trabajos peligrosos o repetitivos. Por ello, la robótica colaborativa y la automatización no son sustitutivos de las personas y su talento, sino que les permiten dedicar sus horas a tareas que aportan valor al producto, liberándolos de tareas monótonas para centrarse en trabajos más creativos y complejos.

Los empleados se muestran más dispuestos a aceptar a un robot colaborativo en su entorno de trabajo porque los ven como herramientas que les ayudan y hacen su tarea más fácil y no como una tecnología que les vaya a sustituir. Y es que no debemos olvidar que, en la Industria 4.0, el foco está en las personas y en su talento (www.talento40.com).

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