Base de datos relacional

Apenas han pasado dos décadas y se observa un fenómeno llamativo en la esfera de marketing actual: el concepto base de datos relacional y el propio concepto original base de datos, prácticamente han desaparecido del escenario. El Big Data está aquí entre nosotros.

Érase una vez allá por 2002 (¡qué tiempo tan feliz!), un joven aprendiz de la factoría del marketing directo llegó al por entonces ICEMD con la misión encomendada por su empresa de aprender eso nuevo que acababa de aparecer en la tormenta conceptual del nuevo marketing y que se llamaba marketing relacional. Tocaba cambiar el chip y evolucionar desde él hasta ese momento intocable, principio de la base de datos de marketing al nuevo paradigma de la base de datos relacional. No fue difícil, era algo lógico desde una perspectiva marketiniana y coherente con los profundos cambios sociales de la época.





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Apenas han pasado dos décadas y se observa un fenómeno llamativo en la esfera de marketing actual: el concepto base de datos relacional y el propio concepto original base de datos, prácticamente han desaparecido del escenario y, solo con un trabajo casi detectivesco, es posible encontrarlos en su backstage. Ahora el actor/a principal, la estrella, es el Big Data. ¿Debemos entonar un réquiem por la base de datos y la base de datos relacional, y rendirnos al star system?

Aquí, voy a seguir una lección de conocimiento y sensatez de mi querido maestro de base de datos relacional y datamining (espero que las nuevas generaciones entiendan qué esto del datamining) Miguel Lucas, profesor de ICEMD: le pregunté un día qué era una base de datos y me respondió que era un gran almacén de datos, organizados, estandarizados, con un nivel racional de actualización e interrelacionados, que sirve para la toma de decisiones. No anda muy lejos del concepto de Big Data, ¿verdad?

Quizá la diferencia sea de matiz: la cantidad de bases de datos y la cantidad de los propios datos. Y me permito añadir una dimensión más: si algo caracteriza hoy a los nuevos targets emergentes es, sin duda, la demanda de lo que podíamos denominar el “just in real time”. Es decir, veo algo en mi smartphone, me gusta y lo quiero ya, online, fácil, rápido, no puedo esperar.

Un ejemplo: en el 2002 cuando necesitabas un préstamo de una entidad financiera, ibas a una oficina, esperabas pacientemente tu turno, te daban una montaña de papeles y formularios, te los llevabas a casa, y volvías a la oficina con la documentación requerida y los formularios cumplimentados y firmados, y se lo entregabas a la persona que gestionaba tu expediente. Al cabo de unos días, la entidad te respondía si el préstamo era viable.

Hace unos días, mi sobrino que está montando su primera micro-empresa solicitó un micro-préstamo a una fintech especializada en lending para emprendedores. Entró en su página web, dio unos datos básicos en un entorno online amigable y sencillo y la entidad dio luz verde a la operación en menos de 24 horas. Al día siguiente, tenía el dinero en su cuenta.

Dio unos pocos datos… y la entidad le concedió el préstamo ¿Le regaló el dinero? ¿Cómo evaluó el riesgo con esos “pocos datos” y casi en tiempo real? Pues, aplicando una estrategia basada en la base de datos relacional y el Big Data, en un entorno cien por cien online.

Lo primero de todo, con el consentimiento de mi sobrino y utilizando herramientas fintech de última generación, conectó con su banco en un entorno seguro, consultó su historial financiero y construyó en tiempo real su perfil financiero y de riesgo. Luego seguro que consultaría en tiempo real los ficheros de morosidad. Y luego seguro que trató de trazar un retrato robot del perfil profesional y la reputación online del solicitante a través de la web social. Al cóctel de datos le aplicó su batería sofisticada de algoritmos y el resultado fue “semáforo verde”.

Pues creo que Miguel Lucas diría que no hizo más que consultar en tiempo real múltiples bases de datos relacionales con grandes cantidades de datos, los organizó, los analizó a través de tecnología avanzada y obtuvo conocimiento que aplicó en la toma de decisiones.

Nada nuevo bajo el sol, solo que ahora “más bases de datos relacionales, más datos y más rápido”.

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Comentarios

Elena - hace 6 mes

interesante!

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