modelado 3d

¿Piensas que el modelado 3D acaba en Pixar? Recorremos su historia, las transformaciones hasta la tecnología actual y las múltiples posibilidades al alcance de cualquier persona que tenga auténtico interés, paciencia y ganas de aprender.

Si alguien dice “modelado 3D”, todos pensamos rápidamente en Pixar o en Toy Story, así como en el resto de películas del estilo que han redefinido el concepto de cine de animación de las últimas décadas.





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Un poco de historia del modelado 3D 

Sin embargo, el concepto de modelado 3D o computación gráfica es bastante anterior a la película de 1995 sobre unos juguetes que cobran vida cuando nadie los mira. En concreto, la primera animación datada como tal se expuso en los años 70. Desde sus orígenes, esta tecnología ha cautivado a profesionales de todos los campos: consiste básicamente en la capacidad de generar una imagen y modificarla, alterarla y reformularla en función de necesidades futuras, dejando el “dibujo” de la mísma a la máquina.

Empleado en un principio en campos de análisis y ciencia, poco a poco fue convirtiéndose en un vehículo para la creatividad hasta llegar, ahora sí, al primer largometraje de animación generado en base a la computación gráfica por ordenador (animación 3D) de 1995.

Sin embargo, las herramientas empleadas para este fin ya habían tenido cabida en el cine un par de años antes, de manera destacable, en la recreación de modelos digitales para dar vida en determinados momentos a los dinosaurios que poblaban Jurassic Park. Las posibilidades del hardware y del software en ese momento eran limitadas y, en los años venideros, su crecimiento, desarrollo y perfeccionamiento ha sido exponencial.

Si comparamos la obra de Pixar, podemos apreciar la evolución claramente en la calidad de la representación de las luces, las texturas, los elementos que se muestran en pantalla o la densidad de la malla. En general, queda claro que la tecnología se consolida y, tras más de 20 años haciendo largometrajes, podemos decir que la industria del modelado 3D y de la animación se encuentra más que asentada y en un momento deslumbrante.

Vivimos una nueva era tecnológica, una era heredada de la ilusión y la innovación producida en los 80 bajo la ideación y las bases de la realidad virtual. Aquel sueño fugaz se topó con una barrera evidente: las expectativas no se correspondían con la experiencia de usuario que permitían los dispositivos desarrollados con el hardware de la época. El hardware, a pesar de ser tremendamente avanzado, a duras penas era capaz de sostener la más básica de las necesidades de una experiencia de realidad virtual. Con suerte, eras capaz de ver unos elementos cúbicos en un entorno diáfano, flotando y, si la sala estaba acondicionada, podías moverte precariamente por el espacio.

Los grandes cambios hasta el modelado 3D actual 

¿Qué ha cambiado, cómo ha cambiado y por qué? En resumen: ha cambiado todo. El cambio básico, no obstante, es el acceso de cualquier persona mediante un simple clic a una máquina que es más potente que cualquiera en las que basaban la realidad virtual en los años 80. ¡Y las llevamos en el bolsillo!

La era de la información ha permitido que, en seis años, hayamos pasado de un precario acercamiento a la realidad virtual de la nueva era (Oculus Rift DK1) a avanzados dispositivos con pantallas que triplican la tasa de refresco que ofrecía aquel modelo (frames por segundo), a sistemas de “tracking” que nos permiten escondernos bajo una mesa digital o caminar por toda la habitación en el mundo real y recorrer todo un mundo virtual. La respuesta, la calidad de las lentes y la calidad de los dispositivos ha mejorado increíblemente rápido en una carrera de conquista industrial por ser el dispositivo líder en ventas.

Todo esto ha abierto una nueva dimensión para el modelado 3D. Aquella técnica que en los 90 parecía obra de ingenieros, hoy es una herramienta multidisciplinar que está al alcance de todos, con cientos de softwares especializados que nos permiten crear desde cero y sin conocimiento técnico. Podemos recorrer el camino hasta donde nos sintamos cómodos o hasta donde queramos, podemos crear mundos enteros sin necesidad de tener conocimientos de modelado 3D gracias a Internet y a la inmensa comunidad de modeladores que ofrecen su trabajo en mercados digitales. Si tenemos una idea, apenas hay barreras para llevar a cabo un MPV.

Las posibilidades del modelado 3D 

Por primera vez podemos “tocar” ese modelo 3D. ¿Imaginas poder decidir si quieres ser Buzz Lightyear o Woody y vivir la película desde su perspectiva, pudiendo tomar decisiones e interactuar con sus personajes? Desde luego, el concepto narrativo y de desarrollo es más el de un videojuego que el de una pieza cinematográfica, pero la simple idea de poder modelar un contenido y posteriormente verte inmerso en él es increíble.

La VR es una realidad al alcance de cualquiera y la capacidad de nutrir esos mundos virtuales está en las manos del modelador 3D. Hoy ya se emplea la tecnología de realidad virtual con fines comerciales, de investigación y de desarrollo. El campo de la medicina, el mercado inmobiliario, la narrativa de ciencia ficción, los videojuegos, los chats virtuales, la formación en grandes empresas de procesos internos o el tratamientos de fobias, la lista abarca prácticamente todos los sectores.

La curva de aprendizaje de un programa de modelado 3D es considerablemente retadora. Requiere, sobre todo, paciencia. Sin embargo, a día de hoy disponemos de muchos tipos de herramientas para distintos niveles de acceso. Software como Sketch Up o Blender nos dan soluciones muy potentes y de licencia gratuita. Por su parte, en la industria el software más popular es Maya, 3D Studio Max o Zbrush.

No es necesario desarrollar un talento artístico y técnico elevado en estas herramientas para poder tener un acercamiento a la realidad virtual: podemos emplear contenido generado por terceros y de venta o descarga gratuita online. Es tan simple como decidir qué contenido queremos generar o qué experiencia nos gustaría vivir en realidad virtual y hacer una búsqueda correcta de los elementos que queremos que pueblen ese mundo tridimensional.

De esta manera, no alcanzaremos una experiencia pulida y bien desarrollada de realidad virtual, pero sí podremos tener una maqueta de nuestra idea. Obtendremos un mockup de lo que nos gustaría desarrollar y podremos adentrarnos en el contenido para explorarlo y saber qué cosas funcionan y cuales no.

El modelado 3D en realidad virtual es una varita mágica que abre la puerta a los confines de tu imaginación: aprender a utilizarla te permitirá construir sueños imposibles.

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