contenidos 4k

Apple, Netflix y las grandes operadoras de fibra y televisión apuestan por los contenidos 4K como gran tendencia del mercado. Analizamos en qué consiste realmente el 4K, sus diferencias con otros formatos y su aplicación real en la actualidad.

Mientras esperamos la inminente llegada de la realidad virtual a nuestras vidas, Apple ha vuelto a poner la atención sobre los contenidos 4K con el lanzamiento de los nuevos iPhones, que permiten grabar videos en  4K a 60 fps (frames por segundo), de la Apple TV 4K y también con el anuncio de que las películas en 4K están ya disponibles en iTunes al mismo precio que el contenido en HD. En este caso, también es posible visionar una versión 4K de una película previamente comprada en formato HD sin necesidad de hacer otro pago.





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El efecto producido ha sido que otros distribuidores de contenidos 4K, como Amazon, han respondido con rebajas sustanciales de precio confirmando la llegada de este formato a precios asequibles para todos. Pero conviene recordar que, antes de todo esto, fue Netflix en el Consumer Electronic Show de 2014 el primer distribuidor que comunicó su fuerte apuesta por los contenidos 4K a través de su producción original.

Pero, ¿qué son los contenidos 4K?

Para entenderlo rápidamente, 4K significa una resolución cuatro veces superior a la alta definición. Esto se traduce, básicamente, en más píxeles: en concreto, 8.294.400. Mientras que el formato HD tiene 1920 x 1080 píxeles, el Ultra HD 4K cuenta con una resolución de 3840 x 2160 pixeles, una definición que proporciona una experiencia visual enorme.

¿Qué necesitamos para tener una experiencia 4K total?

Para ver contenidos 4K en todo su esplendor, además de asegurarnos de que el contenido es nativo en 4K, necesitaremos tener un decodificador 4K (en el caso de tener contratado un paquete de televisión), fibra (por la gran cantidad de datos que necesita esta tecnología, un mínimo de 25 Mbps según Netflix para la más alta calidad en streaming) y, por supuesto, una televisión 4K.

En España, además de las plataformas de streaming, los operadores de pago como Vodafone y Orange ya presentan paquetes optimizados para contenidos 4K y, próximamente, Movistar completará su oferta lanzando al mercado su nuevo decodificador 4K UHD. Además, ahora mismo los principales eventos deportivos ya están siendo emitidos en 4K (algunos partidos de Liga y Champions League).

Pero, si lo que queremos es contenidos 4K gratuitos, además de las Apps de video que los fabricantes de televisores colocan en sus dispositivos, también podemos acudir a YouTube o a Vimeo, por ejemplo.

Para los que prefieren formatos físicos, la mayoría de los blockbusters recientes ya son estrenados en Blu-Ray 4K Ultra HD.

Diferencia entre Ultra HD y 4K

El 4K es una nueva resolución donde tenemos 4096 x 2160 pixeles y que se aplica como estándar para la industria del cine, pero que cuando se lleva a las pantallas de TV  pasa a una resolución ligeramente inferior de  3840 X 2160, para poder mantener el aspecto en 16/9. Este es el motivo por el que el sector prefiere mantener el nombre de Ultra HD 4K, ¡que además suena mucho más impactante!

¿Por qué ahora se habla tanto del 4K?

El formato fue desarrollado en la década pasada y fue en el inicio de ésta cuando se comenzaron a proyectar contenidos 4K en las salas de cine, pero esta tecnología no llegó antes a nuestras casas porque su desarrollo exigía que los agentes implicados (fabricantes, distribuidores y creadores) utilizaran el mismo estándar. Hasta hace unos años existían pocos dispositivos preparados y, sobre todo, pocos contenidos nativos.

Ahora que estos problemas parecen resueltos, además de suponer una buena forma de agitar las ventas de televisores, también es una buena opción para intentar dar un empujón a la televisión de pago y consumo de fibra, ya que con la TDT no es posible alcanzar estos niveles de resolución.

Es evidente que el 4K mejora la resolución de la imagen, pero los expertos aseguran que, además de la cantidad de pixels, para aumentar la resolución percibida por parte del espectador también hay que trabajar el Frame Rate, las imágenes de alto rango dinámico (High Dynamic Range o HDR) o el color space y parece que en estas cuestiones todavía hay margen de mejora.

Llegados a este punto, en un sector que siempre se ha regido por la máxima “Content is King”, aparece la pregunta: ¿realmente importa tanto tener más resolución en la imagen en un momento que viene marcado por otras tendencias, como el consumo de contenidos en las pequeñas pantallas de tablets y smartphones?

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