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5 de cada 10 personas en España no siguen correctamente el tratamiento que les ha prescrito su médico, y 1 de cada 5 sufren enfermedades agudas. Esta falta de adherencia supone un incremento en el gasto sanitario estimado en alrededor de 11.250 millones de euros en España.

Según dados de IMS, el mal uso de los tratamientos supone el 8% del gasto sanitario mundial, y más de la mitad de ese gasto es debido a la falta de adherencia a los tratamientos. Además el INS destaca que en 2025 una quinta parte de la sociedad española será mayor de 65 años, y el coste sanitario por persona aumentará entre 4 y 12 veces.

Todos estos datos apuntan al que debe ser un objetivo clave: mejorar la adherencia al tratamiento en su acepción más amplia. No es solo tomar la medicación de manera correcta, sino seguir las recomendaciones del profesional sanitario sobre cambios en el estilo de vida. Para poder acometer esta mejora lo primero que debemos hacer es intentar conocer los motivos de esa falta de seguimiento de lo prescrito. Si nos remitimos a la literatura científica hay cinco factores que pueden influir en mayor o menor medida en la adherencia, que son[1]:

Los hay que no permiten demasiado margen de acción, como la situación laboral o la económica, pero sobre los demás factores sí se puede y se debe dede actuar para conseguir una mejora en la calidad de vida de los pacientes.

Es fundamental lo que el paciente piensa sobre su enfermedad y qué espera de la medicación. Las demandas varían en función de la enfermedad y de la prevalencia, pero hay temas que suelen ser comunes a todas:

Se observa que no todos están directamente con la adherencia terapéutica. A la pregunta ¿qué podemos hacer para mejorar la calidad de vida de los pacientes? la respuesta es que se han de desarrollar programas que ofrezcan un apoyo extra a esas personas. Para poder poner en marcha estos programas hay que contar con todos los actores involucrados en el cuidado del paciente: administraciones, profesionales de la salud, cuidadores, familiares e industria farmacéutica.

Unos programas que deben tener como objetivo mejorar la calidad de vida de los pacientes, para lo que hay que actuar no solo en el conocimiento de la patología y los tratamientos o estilos de vida saludables, sino en el caso particular de cada uno. El apoyo de un psicólogo es fundamental, junto al profesional de la salud, y no se debe esperar a la proactividad del paciente, sino que hay que anticiparse y dar el primer paso, hablando con el paciente para cubrir de antemano sus necesidades. A largo plazo implementar este plan redundará en un ahorro de costes sanitarios al reducir el número de consultas, ingresos hospitalarios y visitas a urgencias.

A la cuestión de cómo podemos ayudar a los pacientes a mejorar, la respuesta es cubrir las demandas de los pacientes y poner en marcha programas de soporte que contribuyan a ver cubiertas sus necesidades, y el acceso sin intermediarios a un profesional de la salud que tenga la potestad de dar una respuesta inmediata a sus consultas y demandas.

En los años más recientes no existen programas de soporte que atiendan todos estos asuntos. Se hacen necesarios programas bidireccionales donde el paciente reciba un seguimiento y asesoramiento continuo de su enfermedad. Asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, instituciones  e industria farmacéutica tienen interés en implantar proyectos con estas características en patologías concretas que permitan mejorar la salud del paciente, el ahorro sanitario y en definitiva la efectividad de toda la cadena. Esos programas serán la base para desarrollar análisis posteriores con la enorme cantidad de datos que se obtiene de cada persona, con el respectivo efecto de retroalimentación positiva sobre los propios pacientes  y sus tratamientos.

Otro área de mejora es el acceso a información científica y validada de las últimas publicaciones científicas, que presenta hoy profundas carencias. No hay suficientes entornos a disposición de los pacientes en los que existan contenidos adaptados a las necesidades de información y comprensión. La implantación de soluciones de soporte al paciente adecuadamente dimensionadas y efectivas, contando con todos los actores y teniendo siempre al paciente en el centro, es una clara necesidad. Estos programas deben estar integrados en los sistemas e-Salud, dado que aunque el pensamiento instaurado es que las plataformas tecnológicas son comodities, ese es precisamente otro de los puntos clave en la implementación. Pero esto es ya otra historia…

 Rafael Díaz Zamora

CEO & Founder  en DIMOR PROJECTS  y profesor de ICEMD –El Instituto de la Economía Digital de ESIC-.

 


[1] OMS. Adherencia a los tratamientos a largo plazo. Pruebas para la acción [Internet]. 2004 [acceso 10 Ago 2013].

Rigueira Garcia, A.I. (2001) Atención Primaria, 27, 559-568

Claxton A.J, Cramer J, & Pierce (2001). A systematic review of the associations between dose regimens asn medication compliance. Clin Ther 23, 1296-1310.

 

 

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