LA NUEVA DIRECCION DIGITAL¿Cómo se dirige una empresa hoy? - Gema Risco

¿Qué necesitan las empresas? Adaptarse a un entorno cambiante, ser disruptivas, ¿Innovar? Transformarse digitalmente es obvio, pero ¿cómo se consigue? Poner a las personas en el centro, liderar profesionales de alta cualificación, Millenials… Implantar soluciones creativas con valor pues “lo viejo ya no vale…” Sabemos que son muchos los factores y las decisiones a tomar. ¿Pero qué camino escoger?

Todas las organizaciones están inmersas en este proceso de transformación, sin importar su naturaleza o tamaño. Asistimos a un nuevo cambio de paradigma, de cultura dentro de las empresas que favorece la innovación y habla de personas.

Conceptos como “redarquía” afloran con toda la fuerza del sentido común  pues no podemos aplicar conceptos industriales de hace más de dos  siglos a un mundo global e hiperconectado.  Los nuevos modelos organizativos más dinámicos y flexibles hacen que la gestión del conocimiento sea  también mas fluida,  siendo capaces de retener  y atraer un talento  difícil de captar. Y gracias a esta renovada gestión del talento las empresas pueden adelantarse a su competencia creando y poniendo en valor nuevos productos o servicios. ¡Puro dinamismo!

Aparecen sistemas emergentes dentro de las organizaciones  que ayudan a resolver problemas a través de la colaboración entre iguales, sin centralismos ni jerarquías, consensuando las decisiones que luego deberán ejecutar ellos mismos.

Y observamos incrédulos cómo algunas empresas asumen el riesgo como un factor clave de crecimiento, y no como un defecto importante.

Por otra parte el liderazgo ya no es propiedad de una sola persona. ¡Cielos! El líder actual tiene ahora más que nunca una función social, enfatiza el esfuerzo conjunto. Ya no son individuos, alcanzan logros colectivos y experimentan la capacidad de dar forma a un futuro con soluciones creativas.

El liderazgo 2.0 nace con la intención de tener emprendedores y no trabajadores dentro de la organización.

Pero sobre todo la nueva dirección digital debe tener clara su visión para competir y ganar. Saber reconocer qué queremos llegar a ser, con una ética que le proporcione una transparencia  a la empresa despreciando viejas practicas opacas.

Se empieza a gestionar la información dentro de la empresa como un factor clave, facilitando la toma de decisiones y la generación de ideas, situándose como un recurso a gestionar junto con los financieros, humanos y materiales. Es la gestión de los activos ocultos de la empresa, sin los cuales los activos visibles carecen de valor. La imagen de marca, la investigación, los procesos de interacción con los consumidores o el capital intelectual de los recursos humanos también toman relevancia.

Y el uso del Big Data hace que nuestro paso por la red genere una acumulación masiva de datos adquiriendo nuevas dimensiones y valores influyendo en todos los mercados y empresas. No se trata sólo de volumen sino también de complejidad y riqueza interna.

Por todo ello nos puede parecer a veces que algo ha cambiado sin contar con nosotros, sin darnos cuenta tampoco de la velocidad del cambio. Como si hubiésemos aterrizado en Marte y no supiéramos  cómo adaptarnos.

Seamos capaces de aprovechar esta  época de oportunidades, nuevos mercados, organizaciones dinámicas, uso de nuevas herramientas, metodologías agiles, liderazgo liquido, creatividad…para construir empresas perdurables, defendidas con pasión, en las que todos seamos protagonistas.

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