moneda ethereum

La tecnología blockchain tiene diversas aplicaciones en multitud de ámbitos; desde la transferencia de moneda, hasta el tracking en cadenas de suministro, pasando por los smart contracts y un largo etcétera. No obstante, hoy vamos a hablar de la moneda de Ethereum: el Ether, y las aplicaciones más habituales de la misma.

Bitcoin lo empezó todo. Lleva el peso de ser la red más atacada, la que tiene peor marketing (quizás porque no tiene departamento que se encarga de ello), y la más descentralizada. Es, sin ninguna duda, la mayor y más potente red encriptada de la historia. No obstante, la moneda de Ethereum (el Ether) está cobrando cada vez más relevancia.

De la misma manera que la red Bitcoin utiliza una moneda para funcionar, el Bitcoin, junto a ella hay otra red que se basa en los mismos principios para funcionar. Dicha red cuenta con otra moneda que es la segunda más importante según la capitalización de mercado, la moneda de la red Ethereum, el Ether.

Ethereum es algo más que una red monetaria. Descrita en 2013 en el Whitepaper de Vitalik Buterin, un canadiense de ascendencia rusa, su propósito es muy diferente a bitcoin.

Es una criptomoneda, del mismo modo que bitcoin, pero su principal utilidad no es ser un medio de pago. Su objetivo no es ser “dinero”. El Ether es combustible para un ordenador mundial.



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Moneda Ethereum: ¿Para qué se diseñó?

En esencia, la red de Ethereum se diseña para dar un lugar de creación y gestión de los denominados Smart Contracts: código que mueve dinero en base a una condición. Para ello se diseña un ordenador mundial, gigante, sin dueño, sin punto central de control, que ejecuta estos Smart Contracts.

Es decir, para que estos programas funcionen se coordinan miles de ordenadores a lo largo del mundo que ejecutan el código y dan forma a este súper-ordenador. Código que, como todo lo que tiene más valor en blockchain, está descentralizado.

Pensemos en una app. WhatsApp, por ejemplo. Esta app funciona en cada uno de los teléfonos que la tienen instalada, y necesita de un ordenador central, propiedad de Facebook, que almacena, gestiona y hace funcionar todo el servicio. Una red donde millones de personas se conectan a un punto central. Esto NO es blockchain.

Una app como WhatsApp basada totalmente en Ethereum no tendría un punto central: lo ejecutarían todos los ordenadores conectados a esa red, (casi) simultáneamente.

La moneda de Ethereum: el medio para sostener la red

El servicio no tendría un servidor central, pero entonces ¿Cómo se sostiene el sistema? ¿Cómo es posible que, lo que a Facebook le cuestan tantos millones de euros mantener, funcione en ordenadores ajenos? ¿Quién paga todo esto?

Es gracias a la moneda que existe dentro de la red de Ethereum, el Ether (ETH). Esta es la moneda que se utiliza para ‘pagar’ a los dueños de estos ordenadores descentralizados, que les importa muy poco el servicio que están soportando.

Ellos están ahí para sostener todo el sistema y recoger beneficios por ello; beneficios que recogen en forma de Ethers.

¿Cómo los recogen? Del mismo modo que en Bitcoin, cada vez que uno de estos ordenadores descentralizados resuelve un problema criptográfico, la red les premia con una cantidad de Ethers determinada, actualmente 5 ETH.

Este ‘premio’ se entrega cada vez que se resuelve un bloque, cada 15s aproximadamente a uno de estos ordenadores. Esta es la forma que tiene el sistema de incrementar el número de Ethers en circulación.

La moneda de Ethereum: ¿Cómo se gestiona?

Esta política monetaria fue implementada en la oferta inicial de monedas (o ICO en sus siglas en inglés) de Ethereum en 2014, donde:

Por tanto, estos ordenadores resolviendo (o cerrando) bloques de transacciones recibirían 5 ETH como premio por sostener el sistema.

El diseño de la política monetaria, los incentivos por comportarse correctamente, y los castigos por no hacerlo es de lo que se encarga una nueva rama de conocimiento denominada criptoeconomía.

Como resultado, lo que se consigue es que gracias al puro interés económico de estos actores, los dueños de esos ordenadores distribuidos por el mundo, se mantiene una red sin un punto central de control.

Una red que utiliza la moneda de Ethereum, el Ether, para funcionar. Una red que permite a cualquiera participar en ella. Una red que es resistente a censuras y controles por entidades ajenas a ella.

Y finalmente, una red que permite a cualquiera diseñar aplicaciones que, del mismo modo que bitcoin, no podrán ser detenidas.

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