kpi financieros

Gestionar con excelencia no supone llevar un control exhaustivo de todas nuestras actividades, sino controlar lo verdaderamente importante. La adecuada selección de los KPI financieros es clave para el éxito de nuestro modelo de negocio.

En un pasado no muy lejano, triunfaban los modelos de negocio basados en la inspiración, en la intuición de jóvenes emprendedores, en una corazonada, en la suerte, en la clarividencia o en una conjunción planetaria. ¡Lejos estaban las startup y proyectos digitales de la medición exhaustiva de indicadores como los KPI financieros!





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Sin embargo, desde hace ya unos años, las empresas de éxito en el medio online son aquellas que buscan obsesivamente el análisis cuantitativo. Ya no sirve basar nuestros planes de marketing en la intuición o en las opiniones: lo que no se puede medir, no existe. O, al menos, no es estratégicamente relevante.

Por si todavía alguien duda de que el futuro será de aquellas empresas que sean capaces de medirlo absolutamente todo, no tiene más que echar un vistazo a las últimas tendencias: verá que los gigantes de Internet están apostando, fuertemente, por las tecnologías que les permitan exprimir al máximo la información y obtener de ella una ventaja frente a su competencia.

Por supuesto, la base de todo es una óptima selección de indicadores, ya que no se trata de medir al tuntún, sino de cuantificar lo verdaderamente importante.

¿Cómo elegir los KPI financieros que necesitamos? 

Para una buena selección de KPI financieros, lo primero es tener claro cuál es nuestro modelo de negocio. En función del tipo de producto o servicio, del mercado, de la dinámica competitiva, de nuestra estructura de costes, de nuestra cadena de valor y de innumerables factores internos y externos, es probable que tengamos que monitorizar distintos indicadores o KPI financieros.

Finalmente, nuestros accionistas nos exigirán que en todo momento les demos cuenta de la Rentabilidad, uno de los indicadores más frecuentes y, paradójicamente, peor calculado. Esto no se da porque, intuitivamente, no seamos capaces de deducir qué es la Rentabilidad, que es el indicador del sentido común, sino por la confusión entre la Rentabilidad y el Rendimiento.

Dicho en términos más técnicos:

Si el lector ha llegado hasta aquí, sin duda ya habrá intuido cuáles deben ser las características que debe tener un indicador para ser considerado un buen indicador. Es lo que en la terminología anglosajona se sintetiza en el acrónimo SMART, que nos lleva a que los KPI han de ser:

Esto tiene la dificultad añadida de que la mayoría de los indicadores “per se” nos dicen poco: lo importante es tener bajo control un conjunto de KPI financieros clave, cuyo análisis es consecuencia de nuestro modelo de negocio, estrategia, objetivos que nos hayamos marcado, producto, mercado y canales. En suma, del Plan Estratégico.

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