Inteligencia Competitiva Online: No hace falta que pidas un ‘Martini agitado, no revuelto’ - Jorge Casasempere

Hablar de Inteligencia Competitiva presenta, incluso en nuestros días, un cierto semblante ‘especial’. Entrecomillo especial porque se suele seguir rodeando al concepto de un halo de intriga, misterio y enigma, que se encuentra más cerca de una película ‘jamesbondiana’ –si se me permite la expresión- que de la propia realidad de lo que ciertamente constituye esta disciplina

Parafraseando la nota que Fernando Davara apuntaba en su post del pasado 6 de febrero “En defensa de la Inteligencia Competitiva” en su blog (Lo recomiendo encarecidamente. Puede consultarse en Tendencias21) la Inteligencia Competitiva nada tiene que ver con espías, hombres de negro, conspiraciones industriales, métodos fraudulentos y/o actividades ilícitas.

Constituye precisamente todo lo contrario: “Una disciplina ética de negocios para la toma de decisiones basada en el conocimiento del entorno competitivo”, según la definición dada por la propia Asociación de Profesionales de Inteligencia Competitiva y Estratégica (SCIP, www.scip.org). Es decir, una disciplina que trata de obtener y analizar información sobre la competencia y el mercado y, en base a ella, tomar decisiones estratégicas de compañía, pero siempre con un respeto pulcro a la legalidad y a la ética.

En el mundo online, en el entorno digital, la Inteligencia Competitiva adquiere una nueva dimensión e introduce una nueva variable en ese cambio de perspectiva: hay una ingente cantidad de información disponible y gratuita en Internet, información sobre la cual elaborar y desarrollar nuestra estrategia de análisis competitivo.

Consideremos algunas preguntas de interés sobre la disciplina para entender su relevancia:

¿De qué nos puede servir la Inteligencia Competitiva?

Fundamentalmente puede ayudarnos a obtener respuestas e indicios en tres ejes clave:

 

¿Cuáles pueden ser posibles objetivos en mi análisis de Inteligencia Competitiva?

Hay muchos más pero considérense los siguientes como ejemplos de objetivos:


¿De dónde puedo extraer información en Internet sobre mi competencia y el mercado?

Lo decíamos antes: hay una grandísima cantidad de información disponible en la red esperando a que hagamos uso de ella. Agruparemos las fuentes de información en las siguientes categorías:

En resumen, hemos visto cómo nos puede ayudar la Inteligencia Competitiva, cuáles pueden ser los objetivos de mi análisis y de dónde puedo obtener la información en Internet, todo ello para obtener réditos claros en mi estrategia.

Son muchos los beneficios que una sólida estrategia de Inteligencia Competitiva puede aportarnos a nuestra organización en el ecosistema digital: mayor competitividad e innovación en base al mejor conocimiento y posicionamiento en el mercado, mayor negocio a partir de la detección de amenazas y oportunidades, y por supuesto reducción de riesgos y costos al estar en mejor posición competitiva.

Un buen plan de Inteligencia Competitiva requiere tener claros qué objetivos persigo, estar basado en procesos y metodologías sólidas (más que en herramientas en sí) y actuar pensando primero en el ‘qué’ para abordar luego el ‘cómo’.
Todo ello sin necesidad de carnets de espías, servicios secretos, ‘hombres de negro’ y ‘Martini’s agitados pero no revueltos’ al uso. El empleo de la Inteligencia Competitiva, y sobre todo en el ámbito digital, constituye un auténtico reto para nuestra propia actividad pero que, sin dudarlo, genera una oportunidad real de ofrecer más valor a nuestros clientes en un entorno como el actual.

Jorge, es Online Analytic Manager en Vodafone España y profesor ICEMD en el Programa Superior de Analytics 360º.

Comentarios

javier - hace 5 año

Que interesante. Desmitificando el concepto, al final es una herramienta al alcance y que deberíamos usar todos los dias!
Buen análisis

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