gestion de personas

Las nuevas herramientas digitales permiten crear entornos virtuales saludables que enriquecen las políticas de gestión de personas. Son una pieza clave en el engagement de los jóvenes y una fuente de creación de huella social para las organizaciones.

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El estudio Brave new workplace, de la consultora sueca Universum, junto a INSEAD y el Leadership Center del MIT, define a la Generación Z como aquella preparada para incorporarse pronto al mercado de trabajo, nacida ya en un mundo complejo, donde el concepto VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity and Ambiguity) brilla en todo su esplendor. Temen por el futuro del planeta, valoran su educación, se preocupan por su futuro profesional y quieren hacer del mundo un lugar mejor. Son totalmente nativos digitales hasta el punto de sentirse indefensos en entornos no digitales y esto es algo que debe tenerse muy en cuenta en la gestión de personas.





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Este estudio también concluye que alguno de estos rasgos, especialmente en lo que se refiere a la necesidad de trabajar en organizaciones que trascienden a los meros objetivos de negocio y que pretenden crear una verdadera huella social, también se dan, aunque en menor medida, en la Generación X y Millenial.

Para ello, las empresas estamos incorporando a nuestras políticas de gestión de personas comunidades virtuales saludables , que mejoran la experiencia del empleado, contribuyen a construir el vínculo emocional entre empleado y empleador y son generadoras de capital y huella social.

Por Empresa Saludable entendemos aquella que quiere promover y proteger, de manera continuada, la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores, así como la sostenibilidad del ambiente de trabajo.

En este contexto, es clave encontrar, de acuerdo con las mencionadas políticas de gestión de personas, la  propuesta de valor al empleado y la política de responsabilidad social corporativa, entornos de relación que permitan vertebrar:

La transformación digital permite crear este tipo de comunidades a todas las empresas. Cuando hablamos de “crear comunidad” nos referimos a la creación de un espacio de relación en el que las personas que interactúan sienten que forman parte de algo que les trasciende, que les define y socializa. Para ello, el primer paso es la creación del propósito.

Son múltiples los factores que contribuyen al propósito de una comunidad saludable en un entorno profesional. Lo más importante es que estén alineados con la cultura corporativa y sean acciones y causas que movilicen a los empleados. Algunos de los factores que se usan habitualmente en estos entornos son el deporte, la salud, la solidaridad, el intraemprendimiento, la cultura o la conciliación. Todos estos elementos son fácilmente adaptables a la realidad de cada compañía, a su cultura y estructura, según el presupuesto disponible.

Herederas de las antiguas comunidades de práctica, las comunidades saludables se constituyen con tecnologías, cloud principalmente, que permiten la entrega rápida y descentralizada de contenidos, eventos y experiencias, los cuales vinculan a los empleados y empleadas en torno a ese propósito y que estimulan su participación.

A partir del propósito, es necesario crear un storytelling sólido que asegure el éxito del lanzamiento y posterior despliegue de la comunidad. La campaña de comunicación tiene que sustentarse en el propósito, contar con una estrategia de branded content –recomiendo que protagonizada por los propios empleados- y una primera batería de acciones con un alto componente de vivencia e impacto social.

En un primer estadio de su desarrollo, generaremos un número importante de acciones offline (como voluntariado, pruebas deportivas, eventos culturales o proyectos sociales) que hagan tangible el propósito y den solidez al programa. A medida que la comunidad avanza, disminuirá de forma natural la necesidad de ofrecer acciones centralizadas, ya que es importante que la voz corporativa comparta protagonismo con la voz de los empleados, que deben ser los auténticos impulsores de la comunidad.

En esta etapa posterior, podrá derivarse parte de la vivencia a retos online, con una participación digital de los empleados en forma de vídeos y conocimiento, entre otros, que estimulen una competencia crítica en el comportamiento digital, saber compartir. En esta etapa de mayor madurez y para asegurar el impulso definitivo de la comunidad, es muy positivo gamificarla.

Este es un camino con muchísimos beneficios para las organizaciones en su gestión de personas. Para finalizar el artículo, destacaré uno especialmente relevante en este momento de transformación: constituye un estímulo para el uso de las principales competencias asociadas al comportamiento digital, especialmente en la comunicación y conocimiento digital, así como el trabajo y liderazgo en red. Explorad esta línea de trabajo y descubriréis muchas más.

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