Ideas de negocios innovadores

¿Las ideas de negocio innovadoras nacen o se hacen? El factor humano y la determinación de pasar de la idea a la realidad son clave en el emprendimiento digital.

Debido a mi rol como inversor profesional en startups, a menudo se acercan a mí emprendedores potenciales a pedirme opinión sobre una idea innovadora que les ronda la cabeza, a lo que siempre les respondo: “No opino sobre ideas”. Y no penséis que es pereza o arrogancia, es simplemente que, como muchos otros antes de mí, he llegado a la conclusión de que es imposible determinar a priori si una idea innovadora es buena o mala. Dejadme que me explique.

¿Cómo es una idea de negocio innovador?

Además del manido “las ideas no valen nada, lo que cuenta es la ejecución”, por definición, las ideas radicalmente innovadoras, las que tienen potencial de convertirse en compañías extraordinarias si caen en las buenas manos, son las que parecen más absurdas o inverosímiles en sus inicios. Y si no me creéis, confesad a quién de vosotros le hubiese parecido una buena idea apostar por una compañía que quería ofrecer noches en un colchón hinchable y desayuno en casa de un extraño. O ¿qué tal invertir en la enésima red social y que además va destinada a estudiantes sin un euro?, ¿Y un sistema de indexación y búsqueda de libros para una biblioteca universitaria?… ¿Y si ahora os pregunto si hubieseis invertido en AirBnB, Facebook o Google?



¿Y esto a qué se debe? Fácil. Si una idea innovadora fuese obviamente buena, tened por descontado que alguien lo habría hecho ya. Será por talento y dinero en el mundo…

Las ideas innovadoras se caracterizan por ir contra el consenso del momento, contra el pensamiento mayoritario, contra la masa. Y lo malo es que la mayoría, la masa, el consenso, salvo algunas maravillosas excepciones, suele tener razón. Lo que parecía absurdo o imposible, suele ser absurdo o imposible. Si sumamos a esto los innumerables problemas de ejecución a los que nos enfrentaremos por el camino, no nos costará mucho entender por qué la inmensa mayoría de las startups fallan. Nuestro papel como inversores y emprendedores consiste precisamente en apostar contra el consenso, en equivocarnos la mayor parte de las veces y en acertar de vez en cuando. La clave es que cuando tengamos razón, deberemos tenerla a lo grande, de manera que nos compense por todas las veces que nos habremos equivocado.

Validación de ideas

Entonces, ¿qué es lo que debemos hacer como emprendedores si es imposible saber si una idea innovadora es buena o mala antes de empezar? Sin duda alguna, mi consejo es que busquemos rodearnos del mejor equipo posible y nos lancemos cuanto antes a intentarlo.

¿Cómo? Plasmemos nuestra idea innovadora en un business model canvas, obtengamos algo de financiación (a ser posible propia o de gente cercana), construyamos un producto mínimo viable (MVP en inglés) y pongámonos sin pausa a validar contra el mercado nuestras principales hipótesis. Aprendamos todo lo que podamos de nuestros clientes y de sus necesidades. Adaptemos nuestra solución a ellos. Iteremos. Deprisa. La agilidad y la frugalidad son nuestras principales aliadas. Aquí es donde se ve la valía de los buenos equipos y así es como han surgido las mejores compañías tecnológicas de hoy en día.

¿Y tú, vas a dedicar miles de horas a la imposible tarea de saber sobre el papel si una idea innovadora es buena o vas a lanzarte a construir el próximo AirBnB?

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