corporate compliance

Un nuevo mundo de posibilidades se abre para el corporate compliance, debido a la necesidad de innovar y el impacto de la revolución digital. En este artículo te enseñamos los principales cambios a los que se enfrenta esta disciplina hoy en día.

Corporate compliance officer: Una profesión desarrollada

El corporate compliance ha pasado, en los últimos 15 años, de ser un movimiento por la ética en los negocios a ser una profesión madura. En sus orígenes, los profesionales de cumplimiento intercambiaban, informalmente, ideas sobre cómo implantar y mejorar los programas de compliance en sus empresas.

A día de hoy hemos alcanzado cierto consenso global sobre cuáles son las mejores prácticas de compliance. Todos sabemos que el compliance officer debe ser un profesional formado e independiente. Todos sabemos que la empresa debe poner a disposición los recursos necesarios para la gestión del programa de compliance. Y todos sabemos, por ejemplo, que es fundamental contar con un canal de denuncias preferiblemente externalizado que garantice la seguridad de la información y la protección de datos.



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Tal vez el ejemplo más significativo del actual nivel de desarrollo del corporate compliance es la publicación de los estándares internacionales ISO 19600 de sistemas de gestión de compliance e ISO 37001 de sistemas de gestión anti-soborno. En España, se ha hecho lo propio con la adopción del estándar UNE 19601 de sistemas de gestión de compliance penal.

Tres tendencias, tres oportunidades para mejorar la función de compliance

Una de los pilares de todo profesional de compliance es la mejora continua. Debemos identificar los desafíos, los riesgos, y transformarlos en oportunidades para nuestro sistema de compliance y para la empresa.

De allí que, con la intención de poner sobre la mesa ideas para el debate, he identificado tres tendencias estratégicas que impactan al corporate compliance en 2018.

El corporate compliance tiene por fin, una vez alcanzado el nivel de madurez suficiente, la oportunidad de trascender. El compliance officer debe dejar de ser un simple gestor de sistemas de control para auto-transformarse en un gestor de riesgos estratégicos. No se trata de evitar los riesgos y aniquilar la iniciativa empresarial, todo lo contrario, se trata de asumir los riesgos correctos.

Tradicionalmente, la cultura corporativa busca alinear a las personas. Pretende que las decisiones y los procesos se ejecuten de una forma específica, determinada y constante en el tiempo. En ese sentido, la cultura corporativa parece un factor uniformador que diferencia a una empresa de otra.

Por su parte, la revolución digital está imponiendo nuevas formas de relacionarse dentro y fuera de la empresa. Cada vez más personas trabajan en la nube, en plataformas digitales que eliminan capas de burocracia y de management. Cada vez más empresas deslocalizan equipos o unidades de negocio para hacerlas más ágiles y liberarlos de la rigidez de las grandes corporaciones.

En este contexto, pareciera que contar con una cultura corporativa rígida que busque la alineación total no es una ventaja, sino un lastre. Las nuevas formas de colaboración, más rápidas, efímeras y en constante sinergia, exigen nuevas reglas universales de vinculación que presentan un desafío para la cultura de compliance.

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Comentarios

Jesus Montero - hace 2 mes

hola

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