Disciplinas digitales en mi empresa

Social media, movilidad, analytics, cloud,… son palancas del cambio digital que están aterrizando (o ya aterrizadas) en nuestras empresas. Estamos ante una nueva era, con nuevos consumidores y clientes, nuevos empleados y accionistas y con unas reglas de juego que han cambiado. ¿Cómo conseguimos que esta nueva realidad no nos desborde?

Empecemos por entender que ahora nuestros clientes, nuestros empleados y nuestros accionistas…

 

Y ¿cómo pueden responder a esta realidad las empresas? ¿Qué necesitan integrar en su ADN? ¿Cómo integramos esa realidad digital? Cuatro aspectos son claves para asegurar esa integración:

 

 

Se habla habitualmente de datos estructurados y desestructurados, de Big Data o de Customer Analytics, pero el auténtico reto es incorporar ese conocimiento masivo a la acción y asegurar la relevancia de esa acción para nuestros clientes, empleados y accionistas.

 

 

Es necesario más que nunca asegurar consistencia y que todos los elementos (canales) de contacto con los clientes, empleados y accionistas estén conectados. Demandas como la omnicanalidad deben responder a la conciencia que una gran (o una pésima) experiencia en un aspecto de la relación influye en las expectativas en otros aspectos.

 

 

Los entornos sociales, colaborativos, o como queramos llamarlos, han venido para quedarse y no incorporarlos a la realidad de nuestra empresa supone no aprovechar un entorno relacional extraordinario y único. El boca-oreja tiene mucho más impacto que cualquier campaña de marketing…y es más inmediato

 

 

La búsqueda de innovación, de sorpresa, de efecto “wow” está obligando a las empresas a desarrollar nuevos elementos que inciden la decisión de compra, lo correcto no es suficiente y la exigencia de añadir “experiencia” a la interacción con clientes, empleados y accionistas responde a esa necesidad.

 

Pero no sólo se trata de información, experiencia, colaboración o innovación se trata también de establecer una relación con nuestros clientes, empleados y accionistas y ganarnos su confianza y evitar la existencia de una discontinuidad entre lo que ofrece la empresa y lo que la otra parte espera y desea.

 

Así sólo las marcas que pongan por encima de todo ayudar a sus clientes, empleados y accionistas a conseguir sus objetivos serán capaces de ganar este partido. Sí, se trata de conocer, de sorprender, de colaborar y de innovar, pero también de generar una confianza, de establecer una relación y de poder actuar en el mejor interés de nuestros clientes, empleados y accionistas.

 

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