carrera digital

¿Formación o autodidactas? ¿Aptitud o actitud? Ninguno estamos en disposición de comenzar nuestra carrera digital, sea en el ámbito que sea, sin una formación previa de calidad. Y, cómo no, sin la actitud necesaria.

Es cierto que existe un componente importante de auto-formación en el espacio digital. No podría ser de otra manera, debido al alto grado de actualización constante, a la innovación continua y a la aparición vertiginosa de herramientas, procesos y tecnologías que caracterizan al mundo digital. Incluso estando en posesión de una profunda formación, nuestra carrera digital debe estar siempre sujeta a una actualización y a una formación continua.





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Estos ajustes en nuestra carrera digital pueden venir a través de cursos o programas especializados en los que nos vayamos enrolando, los cuales nos aportarán el conocimiento y la práctica necesarios para continuar estando actualizados de todo lo que sucede ahí afuera. También nos ayudará mucho la asistencia a conferencias, reunirnos con expertos, participar en workshops o asistir a clases magistrales.

Con los cursos especializados y demás formaciones complementarias, nuestra carrera digital vivirá un impulso al poner en práctica dentro de nuestra propia compañía aquellos procesos digitales que consideremos apropiados en un momento concreto y, también, al sacar continuos aprendizajes de todo lo que hayamos implantado. No importa cual sea el ámbito dentro de la empresa ni tengamos miedo a equivocarnos: simplemente, echemos a andar.

En ese momento, ya estaremos viajando desde las aptitudes, que habremos logrado mediante la formación continua, hasta la actitud, que es la cualidad personal que nos permitirá ponerlo en práctica. Esto marcará nuestra carrera digital, algo nada distinto, por cierto, de lo que sucederá sea cual sea el proyecto que encaremos en la vida.

Sin embargo, en el mundo de la transformación digital esta actitud se me antoja más obvia que nunca, ya que las posibilidades son muchísimas: las tecnologías nos lo permiten y casi todo está a nuestro alcance. Por lo tanto, si no nos decidimos a emprender para seguir aprendiendo estrategias digitales, será una cuestión de actitud, y no de las aptitudes que hayamos (o no) adquirido.

No pensemos, por otro lado, que nos es imposible implantar determinados procesos digitales en nuestras empresas: seguro que, de una forma más o menos sencilla, podremos dibujar un modelo de proceso digital para un área cualquiera de la compañía que se ajuste a los recursos de que disponemos y al ámbito y al sector en que trabajemos.

Empecemos por estrategias simples y acciones sencillas. Recordad: Symple works, complicated doesn’t. Y, después, midamos todo. Con todos los datos que saquemos de esas mediciones, aprendamos y tomemos las decisiones oportunas. Ya tendremos tiempo (y, si funciona, recursos) para complicar y enriquecer esos procesos digitales y, por ende, nuestra carrera digital. Saquemos también conclusiones si algo no nos funciona como esperábamos: seguramente nos enriquezcamos más en nuestra experiencia digital si medimos y aprendemos de lo que no ha funcionado.

Para mí una carrera digital exitosa se define en dos palabras mágicas, formación y actitud: dos conceptos que deberíamos llevar siempre con nosotros en cualquier camino que escojamos recorrer pero que, en lo que a nuestra carrera digital se refiere, se hacen si cabe aún más necesarios.

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