Motivos por los que no abren tus emails

El 80% de los emails de publicidad no se abren. Los hacemos con toda la ilusión del mundo, invirtiendo horas y money, y llegado el gran día, el destinatario nos ignora en la mayoría de las ocasiones. Las causas están en alguna de estas 8:

 

1. Emails dirigidos a desconocidos

¿Un email que habla de un suplemento alimenticio para perros enviado un año después de que muriese Toby? Conocer a fondo tu base de datos es el primer paso y el más importante para una estrategia de emailing que funcione, no hay excusas a este mandamiento.

 

2. Emails a granel

¿Un email que intenta gustar a todo el mundo? Admitámoslo, escribimos a la masa, sin personalizar, tratando a todo el mundo por igual, sin saber si somos relevantes o no. El email es el medio más 1to1 que hay en Internet, el café para todo no funciona. Es pesado, pero segmentar te dará gratas sorpresas.

 

3. Emails que empiezan sin ganas

El lector tiene poco tiempo. Si crees que lo va a mirar todo, estás en un error. Lee en diagonal, así que ve al grano desde el “asunto”, que para eso es el “asunto”. También cuida y mima la cabecera del email. Estos dos elementos creativos iniciales suman el 80% del éxito de un email.

 

4. Emails que prometen y luego decepcionan

Una vez recibí un email con el asunto “Archivo adjunto”, abrí el email y no había nada adjunto, era sólo un truco. Muchos emails buscan a la desesperada el “engagement”. Pero se olvidan de que esto no acaba con la apertura, sino que continua con el clic, luego con la landing, el carrito de la compra, etc. Si encima jugamos con el lector, el cuento acaba antes de tiempo.

 

5. Emails que aburren

Siempre es lo mismo. La mayoría de los emails se reconocen a dos kilómetros, ya sabes quién los envía y qué dicen. Siempre tan cuadradito y típico. Una imagen, un titular, un texto corto y un botón. Siempre con las mismas frases… ¡Sorpresa! Que todo el mundo haga emails iguales no quiere decir que tú también tengas que hacerlo. Hay formas creativas que van más allá de lo trillado. Ahí tienes una oportunidad.

 

6. Emails egocéntricos

Hay emails que sólo se miran al ombligo, se regodean en lo genial que es la empresa, en lo bien que les ha quedado el nuevo producto, en lo guapos que son… ¿Y el usuario? ¿Te has parado a pensar qué es lo que quiere, qué piensa, cuáles son sus sueños o qué es lo que no le deja dormir por las noches? Y no estamos hablando de hacer constantemente regalitos, a veces con cosas muy simples y baratas consigues captar su atención.

 

7. Emails cada mil años

Cuando entra un nuevo email a la base de datos hay que enviar algo al instante, y mejor, con algo que no espera. Si tardas días, puede que ni se acuerde y te trate como spam. Después del primer contacto hay que seguir la relación, o se irá enfriando. Alimentar la llama de forma regular para que no se apague.

 

8. Emails cada día

Tampoco hay que pasarse. Hay quien envía algo cada día. ¿Qué plastas no? Bueno, no siempre. En algún caso consiguen que incluso lo esté esperando. Es difícil, pero no imposible, así que puedes enviar muchos emails, pero sólo si sabes mantener el encanto del primer día. En cualquier caso, tienes que encontrar la frecuencia adecuada. Ni mucho, ni poco.

 

Recuerda lo que dijo Perry Marshall, lo importante no es que te abran el email que estás escribiendo ahora mismo, sino que te abran el próximo, y el otro, y el siguiente. El emailing es un maratón, no un sprint.

 

BONUS

¿Conoces el LADO OSCURO de los emailings? Son un pequeño ejército de personas que trabajan con poco ruido, en el anonimato, sin glamour. Son muy celosos de sus descubrimientos y alérgicos a los flashes de las photo-calls. Aquí tienes más sobre su forma de enfocar los emailings

Comentarios

Deja tu comentario: