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La Columna de Javier Piedrahita 

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Anunciante, Agencia: ¡dejad de gritar al consumidor
 

Estimada/o lectora, lector de la Comunidad del ICEMD,

¡Hola de nuevo! Veo que le interesa nuestra expedición “al país del marketing 2.0”, pues aquí está de nuevo para ver cómo sigue... No le voy a defraudar. Suba, que seguimos adentrándonos en el excitante mundo de un nuevo marketing que lo revolucionará todo.

Hoy vamos a escuchar, y dejarnos llevar de la mano de otro de esos visionarios que normalmente no tenemos la oportunidad de ver o leer en España.

Hablo del fundador y copropietario de la prestigiosa agencia suiza de comunicación, Jung von Matt/Limmat, Dominique von Matt. Se trata de un gran experto en la gestión de marcas. Y lo que dice sobre la publicidad lo comparto al cien por cien, como tantas veces he dicho públicamente ante las miradas atónitas en foros, seminarios, congresos, ruedas de prensa, turnos de preguntas, del sector publicitario y justo la semana pasada en Perú ante cientos de estudiantes de publicidad y comunicación social, que incluso aplaudieron esta incómoda frase que muchos no quieren ni escuchar en el sector del marketing y la publicidad: “¿Qué pasa con la publicidad de hoy, que espanta a cada vez más personas?”.

Para von Matt esta muy claro: huyen porque en sus distintas fases de la vida diaria son aplastados por la mala publicidad. Escapar de ella se ha convertido en un reflejo normal en un mundo de saturación de estímulos. Aunque hay cambios según los países. A los ingleses la publicidad les molesta menos que a los italianos, pues sus spots en TV son inteligentes y entretenidos, mientras que los de Italia y aún mas los de EE.UU. insultan en muchas ocasiones la inteligencia del espectador. Apenas sorprende que la gente escape de ello. Y la tecnología les ayuda.
Aún peor es cuando la publicidad simplemente se hace irrelevante. Cuando las vallas (como ahora las enormes pantallas instaladas por Cemusa por todo Madrid) sólo son percibidas como “pared empapelada”, es decir, un simple ruido de fondo (que a veces molesta, al limitar la vista como con estos nuevos superchirimbolos) que nada tiene que ver ya con mensajes comerciales.

En cuando a la ayuda al escape publicitario, los personal video recorders con disco duro (PVR´s), que muchos utilizamos ya desde hace años para ver la TV sólo a la carta y en diferido, sin anuncios, o los pop up blockers en internet, funcionan bien. Y a pesar de todo esto la publicidad no pierde relevancia. En la vida de la mayoría de las personas los mensajes de marcas ganan en importancia. Porque las marcas se han hecho con importantes funciones. Por una parte, la función del faro que nos guía: en el caos de las múltiples opciones de compra, ofrecen orientación. Y, segundo, son un signo de identidad. Son un aporte a nuestra definición propia. Marcan una pertenencia al grupo y hablan de nuestra identidad.

La tercera función es la promesa de calidad: cada vez se trata menos de las ventajas físicas de un producto que su calidad emocional o incluso ideológica. El cuarto tema es la eficacia: influye cada vez más en la dirección de la marca. Al consumidor ya no le da igual dónde y cómo se produce algo.

Sobre el nuevo comportamiento comunicacional, von Matt dice que se perciben dos desarrollos: la democratización y la fragmentación. Por una parte el contenido generado por el usuario (el user generated content) gana en importancia. Nacen muchos nuevos canales que son guiados por el consumidor. Por otra parte, la fragmentación trae un aislamiento en el consumo de medios. Cada vez más medios son utilizados por menos personas que además no los utilizan al mismo tiempo, sino que deciden por ellas mismas cuándo usarlos. Es la gran pesadilla de la televisión clásica: se apagó la hoguera familiar con la marea mediática. Junto a esa marea existe, por suerte, la transición al diálogo. Los contenidos y las conversaciones del consumidor suceden en una nueva estructura. ¿Cómo incluir en ella los mensajes de las marcas? Observa, Dominique von Matt, que la comunicación se ha simplificado. Y que la interacción ha aumentado exponencialmente. Lo que tiene dos consecuencias: por una parte, en el marco de las campañas deben usarse todos los instrumentos, ya que la publicidad clásica del stand alone ya apenas existe, sino que se combina con elementos interactivos. Y es cada vez más importante introducirse en la comunicación peer-to-peer del público.

Los consumidores superan la creciente complejidad con mayores intercambios y discusiones con sus amigos y su community sobre las marcas. Existe una nueva fase en la decisión de compra que antes no conocíamos. Es la pregunta del ¿y qué dirán mis amigos? Participar en estos diálogos es el gran reto de la comunicación de las marcas del futuro.

Como ve, apasionantes los cambios que se avecinan en la comunicación comercial. No olvide leer la próxima parte de esta expedición al marketing 2.0, aquí en este espacio, en 14 días.

¡Nos vemos!

Javier Piedrahita
Columnista de la Comunidad ICEMD
Director del portal MarketingDirecto.com
javier@marketingdirecto.com

Columna realizada por Javier Piedrahita en exclusiva para la Comunidad Web ICEMD

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